A los cuatro años, Margarita Mbywangi fue secuestrada, en plena selva, arrebatada a su tribu, los Ache, en el Paraguay de Alfredo Stroessner.

 

Luego fue vendida en varias ocasiones a familias blancas adineradas, para hacer trabajos domésticos, en un sistema de esclavitud que por décadas fue criticado pero permitido, especialmente durante la dictadura de Stroessner.

 

En Paraguay no existe la esclavitud, abolida por el presidente Carlos Antonio López en 1844; sin embargo, en la actualidad sigue vigente el “criadazgo“, sistema en el que madres pobres entregan a sus niñas o niños a familias aparentemente de confianza para que los alimenten y eduquen a cambio de tareas domésticas.

 

Hoy Mbywangi ha sido nombrada presidenta del Instituto Paraguayo del Indígena, lo que en dicho país equivale a un ministerio. Ni santa ni mártir (tiene fuertes detractores entre los propios indígenas), Margarita nos recuerda que aún existe -con otros nombres o denominaciones eufemísticas- la esclavitud, aquí cerquita.

 

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