Nueve años que no había conferencia de prensa en la Casa Rosada. Nueve años que un presidente argentino no se plantaba ante los deslenguados periodistas locales y los corresponsales de los medios extranjeros. Cinco años que no hablaban los Kirchners ante su enemigo público Nº 1.

 

Apenas la encontré en CNN, no pude resistirme. Como una final de fútbol, la seguí con devoción: la primera conferencia de prensa de Cristina, toda regia ella, lejana y un poco nerviosa, pedía disculpas por no recordar nombres o fechas, miraba hacia atrás buscando quién sabe a quién, tratando de ser simpática pero notándose a leguas lo incómoda que estaba.

 

Respondió 24 de las 40 preguntas prometidas originalmente, en poco más de hora y media, retó a una periodista del programa de humor político CQC -“esto es serio”, le dijo-, fue contundente para señalar que no habría más cambios en el gobierno e hizo callar a los periodistas cuando hicieron ruido.

 

Habló de mil temas, desde el tren bala a las elecciones en EU, pasando por quién manda en la Rosada y qué opinaba del voto del Vicepresidente Cobos (los colegas aprovecharon, ya que una oportunidad así no se vuelve a repetir hasta quizás cuando). Mi parte favorita: Debo ser sincera, como en todas mis actitudes de vida. Volvería a hacer todas y cada una de las cosas que hice”.

 

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