Surrealista, por decir poco, es la historia del sacerdote brasileño Adelir de Carli, de quien se perdió pista el pasado 20 de abril, al ser arrastrado por un millar de globos de colores que lo alejaron de la costa con rumbo desconocido.

 

El padre De Carli se extravió cuando emprendía vuelo con la ayuda de mil globos inflados con helio, como una forma de protesta pacífica y con el fin de recaudar fondos para los camioneros del sureño estado de Paraná.

 

Hoy ha sido hecho público que, a más de mil kilómetros de distancia del lugar del despegue, un barco petrolero encontró un cadáver que podría corresponder al del desafortunado religioso.

 

Como El niño que se fue en un árbol, como Remedios la Bella, como el soñador Ícaro, el padre De Carli desafió al sol yendo en su búsqueda, trepando hasta las nubes para perderse en la azul inmensidad.

 

 

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