Bien chilena la expresión que titula este post, pero es mi sensación con respecto al hackeo de sitios públicos y privados para obtener información de ¡6 millones de personas!

 

Que la información sea “sensible” o no, es tema de la ley 19.628 “Sobre protección de la vida privada o protección de datos de carácter personal”, como si no importara que cualquiera tuviera acceso a mi nombre, rut, dirección, teléfono y correo-e, todo junto y asociado a trámites o decisiones personales. A mí me importa. 

 

IPs enmascaradas, hackers, cibercrimen y otros términos futuristas para enterarnos que “alguien” puede acceder a una cantidad exorbitante de datos nuestros, subirlos a la web y que, si no es por la denuncia de unos computines noctámbulos, ni nos hubiéramos enterado.

 

Y lo que es peor. Yo no recuerdo haber autorizado al Servicio Electoral para que vendiera información mía que ellos no consideran “sensible”, como si no tuviera suficiente con el spam diario ni con la publicidad odiosa que quiere venderme a toda costa aparatos o pastillas para que me crezcan o funcionen órganos que no tengo.  

 

Lea ¿Es privada la información personal en Chile? de FayerWayer

 

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