Poco más de una semana alcanzó a estar Naomi Klein por estos parajes. La maravillosa Feria del Libro de Bs. As., la ONG La Morada y la Universidad de Chile, en Santiago, y Cochabamba ad portas del referendo autonomista recibieron a la periodista por estos días.

 

Yo fui a la Casa Central de la U, el lunes 29, una experiencia poco grata, la verdad, ya que hubo mucho ruido y mala organización (cerca de 300 personas esperamos más de 40 minutos para entrar, a lo que se sumaron los largos saludos protocolares a las “autoridades” presentes y los eternos discursos de las mismas, en los que cada oración reiteraba lo que los presentes ya sabíamos de la escritora, más las clásicas “preguntas provocadoras” que les gusta hacer a los académicos cuando quieren aparentar que saben de lo que están hablando, cuando en realidad no saben mucho más que lo obtenido en un rápido paso por Google).

 

El diputado Juan Pablo Letelier era el niño símbolo del encuentro, ya que Naomi dedica en La doctrina del shock varios pasajes a Chile y al asesinado canciller, padre del honorable. Pero éste podría -al menos-haber leído la contratapa de uno de sus libros, ya que la llamó toda la noche Noemí, y terminó hablando del Calentamiento Global (quizás esperaba encontrarse con Al Gore y le salió esta periodista canadiense que hablaba de neoliberalismo).

 

Y cuando al fin le tocó el turno a NKlein, empezó el martirio de un traductor que sabía poco español y que más bien impedía comprender lo que ya le habíamos entendido a la autora, que hablaba pausado y sin mucho acento. Una tortura, pero al final nos quedamos con las palabras de Naomi, que sonó tan sensata e idealista como sus libros.

 

Yo reclamaba que nuestra prensa no había llevado nada sobre la visita y el lanzamiento del libro, pero me retracto, ya que El Mostrador hizo un artículo bien interesante y Qué Pasa publicó una conversación –que presentan como entrevista-, entre la investigadora y el ingeniero civil industrial de la UC, Axel Christensen, director de empresas y columnista habitual de la revista de derecha.

 

Vale la pena dedicarle unos minutos a ambos textos, con enfoques ideológicos esencialmente distintos. Además, copio los enlaces a artículos en Argentina (2) y Bolivia. 

 

 

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