Naomi Klein nos vuelve a sorprender con una mirada distinta al discurso tradicional de los medios, hilando una serie de hechos históricos y económicos para dar coherencia a una teoría que no dice otra cosa que para que los grandes cambios económicos se puedan hacer sin cuestionamientos lo mejor es tener una población atemorizada, conmocionada y disminuida en sus redes sociales, ya sea por un desastre natural -desde huracanes a tsunamis- o uno provocado por el ser humano, entiéndase golpes de estado, aviones que chocan contra edificios emblemáticos o soldados nacionales o extranjeros en las calles.

América Latina ha sido uno de los principales laboratorios para la doctrina económica del shock, con las “desinteresadas” asesorías de las lumbreras económicas mundiales como Milton Friedman y Jeffrey Sacks, que indicaron el camino a seguir a Chile, Argentina y Bolivia, entre otros.

¿Quién se hará cargo de Venezuela y Cuba? Desde hoy visitaré más seguido las páginas de The Economist.

 
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