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Israel acaba de hacer un llamado a boicotear la cadena de tlelvisión qatarí Al Jazeera porque -según dicen- toma partido por la causa palestina en momentos en que recrudecen los ataques sobre la población.

La imagen del cadáver de una bebé de sólo un mes, alcanzada por las balas israelíes me ha perseguido desde que la vi, hace poco más de una semana.

La foto es de Al Jazeera. La bebé está muerta. ¿Es eso manipulación de la información? 

Busco la imagen en la web, en un acto casi morboso. En mi defensa, puedo decir que la foto muestra a un bebé que parece dormido. El buscador me devuelve no un caso, si no muchos. Otro lactante, de seis meses, ha muerto a fines de febrero. Su padre lo carga envuelto en una manta verde. Lo lleva a su funeral. Dejo de buscar.

El gobierno israelí señala que “la cadena no actúa con objetividad”, como si esa palabrita tuviera sentido.

¿Es objetivo el Jerusalem Post, cuyo dueño es nada menos que el magnate australiano de los medios Rupert Murdoch, también dueño de la cadena Fox? Permítanme dudarlo.

Este no es si no otro capítulo de la guerra de desinformación que se libra en el contexto del conflicto en Oriente Medio, donde la objetividad no existe, ni existirá nunca, porque los medios informativos están al servicio de unos y otros, dependiendo del lado de la frontera en que estén.

No podemos creerle a Al Jazeera. No podemos creerle al JPost. Cada uno debe buscar su propia información. Por algo la web es casi infinita, no? 

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